viernes, 20 de mayo de 2016
jueves, 4 de febrero de 2016
SOBRE IGNORAR LA IGNORANCIA
No hay peor ignorante que quien ignora su propia ignorancia. Por ello, quien se sabe a sí mismo que no sabe, ha obtenido un saber que nadie más le puede otorgar. Y, por lo tanto, la persona no debe apenarse, sino congratularse por haber llegado a esa conclusión; pues ello, en sí mismo, es un saber (y muy valioso por cierto).
martes, 26 de enero de 2016
LA MORAL Y LA RAZÓN
La moral comprende toda acción u obra
humanizante; por lo tanto, es buena en sí misma, ya que cultiva la bondad en
uno mismo y el bien en el resto de la sociedad.
Independientemente a la fe, la acción moral es
un valor positivo y reconocido por todas las personas. Algo que nos debería
conducir a reflexionar sobre cuáles son los parámetros que el propio ser humano
utiliza para medir y valorar sus acciones para considerarlas 'humanizantes' o
'deshumanizantes'.
Nosotros - como musulmanes - no podemos obviar - o no deberíamos hacerlo - el trascendente rol que ostenta 'la esencia primigenia' (fitrah) en nuestras distintas deliberaciones, pues si personas creyentes y ateas pueden concordar en un abanico muy amplio de valores morales, es debido a que existen unos parámetros y medidas universales. La pregunta que cabe hacerse es la siguiente: ¿en qué se basan y con qué se estructuran dichos parámetros y medidas?
Nosotros - como musulmanes - no podemos obviar - o no deberíamos hacerlo - el trascendente rol que ostenta 'la esencia primigenia' (fitrah) en nuestras distintas deliberaciones, pues si personas creyentes y ateas pueden concordar en un abanico muy amplio de valores morales, es debido a que existen unos parámetros y medidas universales. La pregunta que cabe hacerse es la siguiente: ¿en qué se basan y con qué se estructuran dichos parámetros y medidas?
No cabe duda, que existe
una dimensión humana que va mucho más allá de la razón, pues ésta no lo es
todo. Pues si pretendemos supeditar la valoración de nuestras acciones
'humanas' únicamente a la razón - tal y como defienden a ultranza algunas
escuelas éticas - nos estamos dejando por el camino nuestra Humanidad.
miércoles, 6 de enero de 2016
REFORMISMO Y RENOVACIÓN EN EL ISLAM
Que debe realizarse una renovación (taÿdîd) o reformismo (islâh) en el seno de la comunidad musulmana, es algo indispensable, indefectible, indiscutible y que clama al cielo. No olvidemos que nuestro amado Profeta - la paz sea con él - nos confirmó que cada 100 años Al·lâh enviaría a una - o varias personas - para que reformasen los asuntos del din. Sin embargo, cuando escucho las palabras renovación o reformismo salir de boca de gente - sea musulmán o no - que no tiene vergüenza alguna en hacer pública su ignorancia superlativa respecto a los fundamentos y las enseñanzas del Islam, me echo a temblar.
lunes, 23 de noviembre de 2015
INTRUSISMO PROPIO
Es, sin duda, considerable, la falta
de respeto y consideración que se da a todos los niveles de la comunidad
musulmana respecto a los sabios musulmanes que están formados académicamente y
que ostentan la auténtica autoridad como para hablar sobre el din del
Islam.
Ello nos aboca a que suframos, en las
propias entrañas de nuestra comunidad, un problema de grandes dimensiones y del
cual, muchos no se percatan.
He visto, desde mi entrada en el
Islam, como muchísimos musulmanes de a pie, muy ‘lanzaos’ – menos aquellos que
tienen un mínimo de pudor, vergüenza y respeto por su din – que se atreven a
hablar del Islam del mismo modo en que un futbolero habla sobre el mundo del
fútbol y de todo cuanto gira en torno a él.
Esta gente piensa que por ver algunos
programas de temática religiosa por la tele, leer algunas cosas en internet – ¡ni
hablar de libros si quiera! – y visualizar algunos vídeos en las Redes sobre el
Islam, se consideran personas dotadas y capacitadas para hablar del Islam en
todos sus ámbitos, incluso de los más profundos y complejos.
Quisiera poner
un ejemplo, un símil, para intentar hacer llegar el trasfondo del problema que
quiero transmitir. Si una persona ve más de mil veces
todas las películas de Bruce Lee, Jackie Chan y Jet Li ¿se convierte, por ello,
en un experto en artes marciales?
Si una persona quiere convertirse en
un experto o un maestro en artes marciales, tiene que dedicar muchos años de su
vida al entrenamiento duro, con total entrega y esfuerzo. Y, sobre todo,
recibir la instrucción y los consejos de un maestro experto y experimentado con una larga y reconocida trayectoria.
Pero ¿alguien puede convertirse en un
experto en artes marciales viendo películas, sin haber pisado en su día un
gimnasio ni haber recibido la instrucción de un maestro?
Desgraciadamente, muchos musulmanes –
en base a su actitud – se creen imames y sabios capacitados para hablar sobre
el Islam, sin haber tenido el más mínimo y superfluo de los contactos con las
ciencias y disciplinas del Islam.
Uno podría preguntarles: ¿Con cuántos
sabios te has encontrado en tu vida? ¿Cuánto tiempo has pasado con ellos? ¿Cuánto has
aprendido de ellos? ¿Qué te han enseñado? Y, sobre todo ¿dónde están las
licencias y los títulos que los sabios del Islam dan – desde hace más de un
milenio – a sus alumnos para demostrar que están formados y capacitados para
hablar del Islam?
Es bueno y necesario que en nuestra
comunidad existan divulgadores y transmisores del Islam. Pero de esto, a presentarse
ante la comunidad como una persona formada académicamente y con sendos
conocimientos autorizados, es un hecho que produce vergüenza ajena y que,
desgraciadamente, está causando estragos en nuestra comunidad.
Si mantenemos esta actitud, nunca
tendremos el derecho ni la autoridad ética ni moral para denunciar o quejarnos
de aquellos radicales o extremistas musulmanes que hacen interpretaciones
coránicas totalmente alejadas de los principios y valores que predica el Islam;
pues cuando nosotros mantenemos dicha actitud, estamos actuando igual que
dichas personas radicales, que, sinceramente, tienen más de ignorancia,
esquizofrenia y patanería, que de radicalidad o extremismo.
Date cuenta que muchos de los
compañeros del Profeta – la paz sea con él – nos transmitieron, que cuando les hacían alguna pregunta, siempre rehusaban tener que responder y
decían a la persona que les había consultado: “Ve a fulano y pregúntale”, por
el pavor que les causaba tener que hablar u opinar sobre asuntos del din
sin conocimiento. Y luego, decían: “Hasta que la pregunta llegaba otra vez a
nosotros – tras haber rondado por muchos grandes compañeros muy conocedores del
din – y respondíamos por responsabilidad”, aunque, si hubiesen podido,
no lo habrían hecho.
Todos tenemos el derecho y la
obligación de conocer y saber cuál es la formación y el nivel que tienen
aquellas personas que se presentan como personas autorizadas y formadas académicamente. Pues, de lo contrario, dejaremos que cualquier 'futbolero islámico' se dedique a dar clases 'magistrales' sobre el Islam y su mensaje. Luego, no podemos quejarnos ni decir - a propios ni a extraños - que esa gente no nos representa; cuando, la verdad, hemos permitido que hablen por los cuatro costados y les hemos dado cancha en muchos sitios y, así, desinformar y deformar el Islam.
Por coherencia y consecuencia, dejo
escrito mi formación para quien la quiera conocerla:
-
Licenciado en lengua árabe (2 años).
-
Licenciado en teología y jurisprudencia islámica, por
la universidad islámica de Francia (IESH) (4 años). Especialista en teleología
(fines y objetivos) de la jurisprudencia islámica, con un trabajo sobre la
teleología de la jurisprudencia islámica en la obra del imam Abû Hâmid
Algazâlî, con el que obtuve – gracias a Al·lâh – la mayor puntuación en la
historia de la universidad (95 sobre 100)
- Ostento otras licencias de maestros (suÿûj) en ciencias del jadiz y otras disciplinas.
- Ostento otras licencias de maestros (suÿûj) en ciencias del jadiz y otras disciplinas.
-
He cursado estudios de filosofía en la universidad de
Valencia.
-
Actualmente, dedico mi tiempo a la investigación, la
traducción y a escribir libros de temática islámica
¡Que Al·lâh incremente nuestro
conocimiento y, sobre todo, nos provea con la luz y la fe suficientes para ser,
cada día, mejores creyentes y, consecuentemente, mejores personas!
sábado, 14 de noviembre de 2015
¿UN ACTO DE FE O UNA AFILIACIÓN POLÍTICA?
La fe es un hecho singular e
intransferible que experimenta todo ser humano en su ser, y que le lleva a sentir
la presencia de una divinidad absoluta y trascendente que domina toda la
existencia. Dicha fe se manifiesta, a posteriori, a través de algún tipo de
religión o camino espiritual.
La espiritualidad – en cualquiera de
sus manifestaciones – es aquella expresión humana de dicha fe que emana de lo
más profundo del fuero interno de su corazón.
Cada religión o camino
espiritual ostenta unas creencias, una ética, una moral y unas prácticas de culto, que la definen y estructuran su razón de ser.
Uno de los
grandes problemas que sufrimos los musulmanes como comunidad, es la falta de
una formación y educación idóneas que nos enseñen el auténtico mensaje del
Islam en su globalidad y conforme a los postulados que éste transmite y predica.
Por experiencia propia y por mi
formación académica islámica, puedo dar testimonio y decir – con poco margen de
equivocación –, que la mayoría de nosotros tenemos un conocimiento vago,
difuso, parcial, interesado e, incluso - en muchas ocasiones - politizado de nuestra religión.
No cabe duda
que el Islam es un sistema ético global que aporta al ser humano las
herramientas intelectuales, humanas y espirituales para hacer de él un regente
(jalîfah) de Dios en este mundo. ¿Qué significa ser el
regente de Dios? Pues que el ser humano devenga, con su comportamiento, su
actitud y su realización espiritual, un foco de la Luz divina; una Luz de la que
emana la misericordia y el amor divino.
El problema,
entre muchos otros, es que quienes nos transmiten el Islam, no saben diferenciar
el contexto singular histórico-político que tuvieron que vivir los primeros
musulmanes, del propio mensaje del Islam.
Hasta tal
punto, que uno puede llegar a creer que la lucha y el combate debe ser una
cualidad del buen musulmán que quiere seguir los pasos del Profeta y la primera
generación de los musulmanes.
El Profeta - la paz y las bendiciones sean con él - y
sus Compañeros, no lucharon para realizarse espiritualmente o para completar su din,
sino que como comunidad que sufrió persecución, se vio envuelta en un conflicto
que tuvo que solventar bajo la ética y los principios del Islam; ni el
combate era considerado una virtud en sí mismo, ni el Islam alentó a la
violencia sin más como un modo de obtener la complacencia de Dios.
Es más, el propio profeta Mujámmad – la paz y
las bendiciones sean con él - enseñó a sus Compañeros - y a nosotros - lo siguiente: “No deseéis el encuentro con vuestro enemigo; es
más, pedid a Al·lâh que nunca tengáis que ir a la guerra” (Transmitido por
Albujârî y Muslim).
Lo que es realmente estrambótico, es
que alguien acceda al Islam y su único deseo sea el alistarse en un grupo POLÍTICO
radical de tinte islamista-islamoide, que su único fin es expandir la
violencia, la intolerancia, el radicalismo, la sinrazón, el odio,… y demás pensamientos
esquizofrénicos y oscurantistas de los que, desgraciadamente, hacen gala.
Sin duda alguna, toda persona que accede
al Islam con esta intención o, una vez dentro, accede a ello, deja en evidencia
su supina ignorancia respecto a los principios y las enseñanzas del Islam.
Se puede decir, que más que un acto
de fe, lo que se culmina en tales situaciones es una afiliación
político-ideológica con tintes religiosos.
Dicen nuestros ulemas: “La fe, sin
Islam, es un extravío; y el Islam, sin fe, es una hipocresía”.
Pido a Dios que
nos ayude a encontrar las soluciones correctas para poder solventar los
problemas y los retos ante los que nos enfrentamos TODOS.
Pero también,
exigir RESPONSABILIDAD a aquellos que tienen en sus manos las decisiones y los medios para tomar las medidas
necesarias.
jueves, 29 de octubre de 2015
NO FRIVOLICEMOS
Un día, mi hijo
trajo una ficha que le habían dado en el colegio para colorear. Entonces, vi
que se trataba de un esqueleto. Yo le pregunté: “¿Sabes lo que es esto?”. Él me
contestó: “Un esqueleto”. Yo le dije: “¿Y antes que era?”. Él dijo: “Pues una
persona, supongo”. Yo le dije: “Eso es. Una persona como tú y como yo. Por
ello, no tenemos que burlarnos de los muertos. No podemos hablar mal ni jugar
ni hacer bromas con las personas difuntas. ¿Te gustaría que la gente jugase con
tu esqueleto, con el de tu papá, el de tu mamá, el de tu hermana o el de un
amigo tuyo?”. Él me contestó: “No”. Le dije: “Entonces, no hay que pintar este
esqueleto porque no es algo para hacer bromas”.
Sea cual fuere el origen y el sentido
primigenio de la fiesta de Halloween, lo cierto es que, hoy día, en ella se
frivoliza con asuntos que, bajo nuestro din, son trascendentes y nada baladíes.
Además, no cabe duda – para quien ha
conocido el mundo de las ‘malas artes’ – que esta fiesta sirve como un medio
que cierta gente utiliza para pescar e iniciar a personas en el mundo de la
magia, el ocultismo, y, aunque no se crea, el satanismo.
Cualquier persona tiene el derecho de
analizar y criticar mis palabras, pero nadie puede negarme cosas que he visto
con mis propios ojos.
De todos modos, sin llegar a entrar
en asuntos profundos ni detalles, lo que es indubitable es que es una fiesta
donde se frivoliza con asuntos de lo oculto y de la creencia que nuestro din
nos ha enseñado a tratar de un modo totalmente distinto.
Con la muerte no se puede frivolizar
ni bromear, pues es uno de los mayores signos que Al·lâh ha dispuesto en su
creación para que meditemos y recapacitemos en muchas cosas; entre ellas,
nuestro devenir en Otra vida en la que seremos juzgados y, en base a dicho
juicio, seremos conducidos al infierno o al paraíso.
Tomarse esto como objeto de
pasatiempo o burla, mofarse de los difuntos, aquellos que esperan en el barzaj
la resurrección, es un signo de vivir en el despiste más absoluto; así como de tener
muy pocas luces y sensibilidad por asuntos que son trascendentes, tanto en esta
vida como en la Otra.
Que Al·lâh ilumine nuestros corazones
y nos provea con la suficiente Luz como para ensalzar las Luces y no tontear ni
bromear con las Tinieblas.
martes, 2 de junio de 2015
COMUNICADO DE LA SECRETARÍA GENERAL
DEL CONSEJO EUROPEO PARA LA FETUA Y LA INVESTIGACIÓN, SOBRE “EL COMIENZO DEL
MES DE RAMADÁN DEL AÑO 1436H. 2015”.
Alabado sea Al·lâh Señor del
universo, y que la paz y las bendiciones sean con aquel que Al·lâh envió a todo
el mundo, con su familia, sus Compañeros y con todo aquel que siguió sus pasos
hasta el día del juicio final.
La secretaría general del Consejo
Europeo para la Fetua y la Investigación aprovecha estos benditos días para
hacer un llamamiento a todos los musulmanes para que se aferren al Corán y para
que unan sus filas, recordando la aleya siguiente: “Aferraos todos a la Cuerda
(el Corán) de Al·lâh y no os dividáis. Y recordad la gracia que Al·lâh os
dispensó cuando erais enemigos y unió vuestros corazones, deviniendo así, hermanos”
(Sura 3 “La familia de ‘Imrân”: 103).
Igualmente,
pedimos a Al·lâh que acepte de todos sus ayunos, sus zalás y todas sus buenas
acciones, y que haga del mes de Ramadán un mes de apertura, auxilio y baraca
para todos aquellos de sus siervos oprimidos en este mundo, pues Él es capaz de
ello.
La
secretaría general del Consejo Europeo para la Fetua y la Investigación
aprovecha esta ocasión por e motivo de la visión de la luna nueva del mes de
Ramadán del año 1436 H. 2015, comunica lo siguiente:
- En base a las condiciones que en su día adoptó el
consejo europeo para la fetua y la investigación en su informe emitido en su decimonovena
asamblea general realizada en la ciudad de Estambul en julio del año 2009;
-
En base a lo establecido por el ‘consejo jurídico internacional’
en su informe, punto número 18, en su tercer congreso realizado en el año 1986;
- En base a los informes emitidos en la primera asamblea
del ‘consejo del calendario hegiriano unificado’, realizado en la ciudad de
Estambul entre los días 27 y 30 de noviembre del año 1978;
-
En base a las conclusiones emitidas en el congreso
internacional bajo el título “el establecimiento de los meses lunares, bajo la
opinión de los ulemas, los astrónomos y los cálculos astronómicos”, que se realizó
en el consejo jurídico de la Liga Internacional del Mundo Islámico, celebrado
en la ciudad de la Meca entre los días 11 y 13 de febrero del año 2012, donde
participaron un gran número de alfaquíes, ulemas y astrónomos:
Decimos: que no se tiene en cuenta el hecho de que se pueda apreciar - la luna nueva - en cualquier parte del mundo, incluso aun si no son países de tradición islámica, y no tiene por qué ser a nivel local o comarcal, ya que el discurso del Profeta la paz sea con él –, en este
caso –, es general para todos los musulmanes allá donde se encuentren: “Ayunad cuando contempléis [la luna]; y acabad el ayuno
cuando volváis a verla”.
Por lo tanto, el Consejo Europeo para
la Fetua y la Investigación informa de lo siguiente:
1- Los precisos
cálculos astronómicos confirman que la luna nueva del mes de Ramadán del año
1436 de la Hégira nacerá a las 14:05 según el Tiempo Medio de Greenwich, es
decir, el martes 16 de junio del 2015; el equivalente a las 17:05, hora local
de la Meca.
2- En base a ello,
la visión de la luna nueva será imposible antes de la puesta del sol del
miércoles 17 de julio del 2015, ya sea a simple vista humana o con la
utilización de cualquier tipo de instrumento para la observación astronómica.
3- La apreciación
con claridad de la luna será posible – si Al·lâh lo quiere – la noche del
jueves 18 de junio del 2015 en la mayoría de los países del continente
africano, una gran parte de Asia y una gran parte de Norteamérica y Latinoamérica.
EN BASE A LO EXPUESTO, EL PRIMER DÍA DE AYUNO DEL MES DE
RAMADÁN DEL AÑO 1436 SERÁ – CON EL PERMISO DE AL·LÂH – EL JUEVES 18 DE JUNIO
DEL 2015.
Pedimos a Al·lâh – ensalzado sea –
que los musulmanes reciban este bendito mes con el bien, la baraca, la gracia y
el poder divino. Que Al·lâh acepte de todos nosotros nuestras buenas acciones.
La secretaría general del Consejo Europeo para la Fetua y la
Investigación. DUBLIN.
Enlace de la página oficial en árabe: http://e-cfr.org/new/
Enlace de la página oficial en árabe: http://e-cfr.org/new/
miércoles, 13 de mayo de 2015
LOS NIÑOS Y RAMADÁN. LA BIENVENIDA.
Alhamdu lillah, ya va quedando menos para Ramadán.
Por estas fechas, deberíamos irnos preparando para dar la bienvenida al mes más sagrado de nuestro dîn.
Como ya hemos comentado en una anterior ocasión, los niños no ostentan el nivel de consciencia o raciocinio suficiente como para comprender qué es Ramadán y lo que representa como práctica espiritual.
Pero, sin duda alguna, a los niños - como parte del fitrah que Al·lâh nos ha otorgado a todos - reconocen y sienten la belleza, las buenas palabras y los buenos sentimientos. Por ello, desde ahora - si puede ser - debemos preparar en casa el ambiente oportuno con el que los niños sientan la cercanía y la llegada de ese mes que tanto representa en nuestro Islam.
Así, debemos hablarles de la llegada de ese mes, de su bendición, de la alegría que nos transmite, de las buenas sensaciones que experimentamos en él. Un mes que, además, se debe dedicar a realizar más y mejores obras de bien.
Una de las cosas que yo personalmente recomiendo, es trabajar con los niños en la decoración de la casa, a través de manualidades. Estas actividades hacen que el niño se sienta uno más en ese recibimiento al mes de Ramadán.
Se puede hacer murales, carteles, dibujos, etc. También se puede realizar una manualidad con una pizarra donde se vaya escribiendo - cada día - cuántos días faltan para que llegue Ramadán.
Lo importante es que sepamos transmitir al niño las sensaciones positivas y profundamente espirituales que nosotros sentimos en Ramadán. Y, por ello, debemos manifestarlo en cosas palpables, accesibles y sencillas para los niños.
viernes, 1 de mayo de 2015
¿SABES POR QUÉ EL LIBRO "LOS CUARENTA JADICES" SE LLAMA ASÍ?
Entre nuestros sabios, hay quienes no ven mal tomar y llevar
a la práctica jadices débiles (đa‘îf)
(ضَــعِــف), en su cadena de transmisión (matn) (مَــتْــن) y que tengan relación con el campo de las
buenas obras (fađâ’il al‘amâl) (فَــضَـائِــل
الأَعْــمَـال), siempre que se tengan en cuenta tres requisitos
citados por el erudito Ibnu Haÿar Al‘asqalânî:
- 1 - Que dicho
jadiz pueda englobarse dentro de los fundamentos del dîn del Islam”.
- 2 - Que
no se trate de un jadiz con tal debilidad (đa‘f) (ضَـعْـف) que alcance niveles de debilidad grave (ŝadîd ađđa‘f) (شَـدِيـد الــضَّــعْــف).
- 3 - Que
no se piense, al ponerlo en práctica, que realmente es un jadiz del Profeta y,
así, se le atribuyan a él palabras que él no dijo y, con el tiempo, la gente
llegue a pensar que es un jadiz correcto.
En base a ello, algunos sabios han
tomado algunos jadices en base a ésos principios que acabamos de citar.
De entre ellos, existe un jadiz
débil y leve en su debilidad, que dice lo siguiente:
مَنْ حَفِظَ عَلَى أُمَّتِي
أَرْبَعِينَ حَدِيثًا مِنْ أَمْرِ دِينِهَا بَعَثَهُ اللَّهُ عَزَّ وَجَلَّ يَوْمَ
الْقِيَامَةِ فِي زُمْرَةِ الْفُقَهَاءِ وَالْعُلَمَاءِ
“Aquel que guarde para mi comunidad cuarenta
jadices relacionados con asuntos del dîn, Al·lâh – glorioso y majestuoso
– le resucitará el día del Levantamiento junto a los alfaquíes y los ulemas”.
(Jadiz débil)
Este jadiz es débil, pues aunque algunos sabios del jadiz hayan
tenido en consideración las diferentes vías de transmisión para justificar la
levedad de este jadiz, lo cierto – como dice el gran imam del jadiz Ibnu Haÿar
Al‘asqalânî, que Al·lâh le colme de misericordia – es que no por ello este jadiz puede
tomarse como válido, ya que las diferentes vías de cada transmisión por sí
misma es débil y, por lo tanto, no refuerza el texto como para elevarlo ni tan
si quiera al nivel de bueno (hasan) (حَــسَــن).
Es por ello por lo que encontramos obras conocidas como "los cuarenta jadices". La más conocida - dada su difusión -, es la obra de “los cuarenta jadices” del imam Annawawî. Sin
embargo, hay muchos sabios que han realizado la misma obra de “los cuarenta
jadices” e, igualmente, muchos que han explicado y comentado estas obras.
Quienes han realizado esta obra de “los cuarenta jadices” – entre ellos
el gran imam Annawawî – que Al·lâh le colme de misericordia – se propusieron
reunir cuarenta textos del profeta Mujámmad – la paz sea con él – que
recogiesen, en su globalidad, lo que el Islam predica y transmite, y hacer
hincapié en enseñanzas y principios fundamentales del dîn: como la
intención, el perdón de Al·lâh, la cercanía a Al·lâh, el realizar buenas obras
y no malas, etc.
Si nos damos cuenta, además, una cosa que hizo el imam Annawawî en su
libro de los cuarenta jadices, fue citar más de cuarenta jadices y, así, no
aplicar ese jadiz débil literalmente y, consecuentemente, obrar de forma
divergente a él; como un modo de no obrar estrictamente a las palabras
transmitidas en un jadiz débil y no auténtico.
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martes, 14 de abril de 2015
TODAS LAS TRADUCCIONES DEL CORÁN EN ESPAÑOL - RECOPILATORIO
He querido hacer una recopilación para tod@s vosotr@s sobre las traducciones realizadas del Sagrado Corán a la lengua española.
Existen más traducciones de lo que la gente suele pensar. Por ello, he querido recoger las traducciones más conocidas con algunos enlaces para que podáis visualizar algunas de esas traducciones. Al final hay un enlace sobre artículos realizados sobre todas las traducciones realizadas hasta el año 2005.
Espero que os sea provechoso.
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MUHAMMAD BEN IBRAHIM (1606). ALCORÁN EN LETRA DE CRISTIANOS. VERSIÓN ALJAMIADA EN CARACTERES LATINOS. (MORISCO).
http://www.boneslletres.cat/publicacions/Altres_publicacions/b27170251_1%20de%202.pdf
--------------------------------------------
AHMED ABBOUD Y RAFAEL CASTELLANOS
http://ia600705.us.archive.org/9/items/ElCoranTraducidoPorAbboud/coran.pdf
---------------------------------------------
RAFAEL CANSINOS ASSENS (1951)
----------------------------------------------
JUAN VERNET, (EDICIONES 1953 y 1963)
-----------------------------------------------
JULIO CORTÉS (1979)
------------------------------------------------
ÁLVARO MACHORDOM COMINS (1980)
------------------------------------------------
ABDELGHANI MELARA NAVIO (1994)
----------------------------------------
KAMEL MUSTAFA HALLK (1998)
---------------------------------------
ABDURRAZAK PÉREZ (2001)
--------------------------------------------
ABDUL QÁDER MOUHEDDINE Y SIRHAN ALI SÁNCHEZ (2004)
---------------------------------------------
VICTOR
CORLEONE PALUCCI
---------------------------------------------
RAÚL GONZÁLEZ BÓRNEZ (2006)
--------------------------------------
TANER DEMIRCI LÓPEZ (2015)
------------------------------------------
BAHIGE MULLA HUECH, MARCIANO VILLANUEVA SALAS Y ALBERTO CASTRO CHICHARRO (2004).
----------------------------------------------
ZAKARIYA MAZA (2005) 'TOMO 1 Y 10'
-----------------------------------------
DIONISIO AMUNDARAIN E IÑAKI UGARTE (EUSKERA) - (2007)
http://gurekorana.blogspot.com.es/
---------------------------------------------
INTERNATIONAL
ISLAMIC PUBLISHING HOUSE
--------------------------------------------
MUHAMMAD ISA GARCÍA (2014)
-------------------------------------------
EL CORÁN Y SUS TRADUCCIONES PROPUESTAS – MIKEL DE EPALZA -
LIBRO
--------------------------------------------
BIBLIOGRAFÍA SOBRE LAS TRADUCCIONES DEL ALCORÁN EN EL ÁMBITO
HISPANO – ARTÍCULO
--------------------------------------------
ESPERO QUE OS SEA PROVECHOSO. NO ME OLVIDÉIS EN VUESTRAS SÚPLICAS. SALAM.
martes, 24 de marzo de 2015
NOSOTROS Y EL PROFETA MUJÁMMAD (reflexión - parte I)
أنَّمَا مَثّلُوا صفَاتكَ للنّاس كَمَا مَثَّلَ النُّجومَ المَاءُ
La prudencia y la
ponderación son dos virtudes fundamentales para todo musulmán.
Por ello, no he querido escribir estas palabras hasta que hubiese pasado un tiempo tras los hechos acaecidos en París y por todos conocidos.
Por ello, no he querido escribir estas palabras hasta que hubiese pasado un tiempo tras los hechos acaecidos en París y por todos conocidos.
El profeta Mujámmad -
la paz y las bendiciones sean con él - fue el último de los mensajeros enviados
por Al·lâh a la Humanidad y nuestro modelo y ejemplo a seguir en todos los
aspectos de nuestra vida, sobre todo en el ético y el espiritual, pues ambas
dimensiones configuran el 'ser' musulmán.
El profeta Mujámmad
fue objeto de multitud de tropelías, atropellos, insultos, vilipendios,
vejaciones, agresiones e, incluso, amenazas de muerte, hecho éste, último, que
le obligó a buscar refugio en otros lugares fuera de su amada Meca, hasta que
Al·lâh le dio la apertura y le concedió el amor y el cariño de la gente de
Yazrib - posteriormente llamada Medina - que le acogió con los brazos abiertos.
Y, durante aquellos
momentos tan difíciles, el Corán - la palabra de Dios - siempre le instaba a la
paciencia. Son muchas las aleyas que siempre recomendaban e insistían al
Profeta el armarse de paciencia y perseverancia. "Sé paciente, pues la
promesa de Al·lâh es cierta" (sura 'los bizantinos': 60). Y dice el Corán:
(Y sé paciente, tal y como lo fueron los profetas resueltos [Noé, Moisés,
Abraham y Jesús]"(sura 'las dunas': 35).
Al·lâh podía haber
lanzado su castigo contra la gente de Meca y acabar con ellos en cualquier
momento. Sin embargo, Al·lâh quiso enseñar a su Profeta y a nosotros, cuáles
deben ser las pautas éticas y espirituales que el musulmán debe aprender y,
consecuentemente, aplicar. No para saber llevar una situación, sino para educar
y desarrollar una serie de virtudes éticas y espirituales concretas y que sin
las cuales, un musulmán queda discapacitado para poder afrontar las pruebas de
la vida; pruebas que, en algunas ocasiones, pueden llegar a ser realmente duras
y que, sin esa educación, una persona se encuentra en muchas ocasiones incapaz
y desorientado.
El profeta Mujámmad – la paz y las bendiciones sean con él – pues, es,
por imperativo coránico, el modelo que debe seguir todo
aquel que cree en Al·lâh – ensalzado sea – y encontrarse con él el día del
Juicio.
Cuando una revista
publica una o varias caricaturas en las que se pretende – aunque no lo
consiguen, por mucho que lo intenten – ofender y malsinar la imagen de nuestro
amado Profeta, nosotros, como musulmanes, dejamos bastante que desear respecto
a nuestras reacciones.
Primero, no sabemos
evaluar estos casos de manera correcta ni otorgarles el verdadero valor que se
merecen. ¿Que buscan la provocación…? Por supuesto. ¿Y qué podríamos esperar de
gente de tal catadura moral? ¿Acaso no nos damos cuenta que, en muchos casos,
se trata de personas que únicamente desean dar rienda suelta a sus más
miserables instintos, apelando a la ‘la libertad de expresión’, para poder
vomitar sus desvaríos mentales?
Ante estos casos, la
razón debe ser la que gobierne nuestros sentimientos. Y, aunque no tengamos la
capacidad de controlar las circunstancias, no podemos permitir que éstas nos
controlen a nosotros. Tenemos que saber ponderar cada situación conforme a
aquellos valores a los que decimos adscribimos y defendemos con convicción. Si
ello hacemos, no cabe duda de que estaremos, éticamente hablando, muy por
encima de dichas personas.
Sin embargo, nuestras
reacciones suelen relegarnos a niveles indeseados e impropios de quienes
aspiran a vivir conforme a unos principios éticos elevados. Y,
desgraciadamente, solemos reaccionar, si no con la misma moneda, sí con formas
y modos inoportunos e improcedentes.
Ello se debe a dos
causas fundamentales: la primera, nuestra ignorancia – a veces supina –
respecto a los valores que nos nuestro din predica; y, segundo, el actuar
movidos por las directrices de las pasiones de nuestro ego; que, en la mayoría
de las ocasiones, hace que confundamos el sentimiento puro con el
sentimentalismo ilusorio. ¡¿Cómo podemos concebir que cuatro garabatos
realizados por un chiflado puedan, ni por lo más mínimo, ensuciar el sublime y
elevado rango ético y moral de nuestro Profeta?! ¡No, por Al·lâh que no!
Alguien podría aducir:
‘Esas publicaciones insultan y menosprecian a lo que más amamos de este mundo.
¿Acaso no debemos de actuar frente a ello?’.
Y yo preguntó: ¿Acaso
esta gente se merece que la dediquemos ni un minuto de nuestro preciado tiempo?
Si dichas publicaciones llegan a tener algún tipo de relevancia, no es más que
por la desorbitada reacción que tenemos cuando esto sucede Nosotros, como
comunidad, recibimos a diario infinidad de ofensas, injurias e insultos. Y,
como dice el Corán: “lo que encierran sus corazones es aún peor”. Sin embargo,
tal y como he dicho, nuestra referencia ética no debe ser nunca nuestro ego,
sino aquella dispuesta por nuestro Señor y practicada por su Mensajero.
Lo que debemos cuestionarnos
es lo siguiente: ¿qué es lo que nos aconseja y dicta el Islam, nuestro din,
ante esta situación? Pues aquello mismo con lo que, en su día, Al·lâh mismo
exhortó a su amado Profeta cuando éste fue objeto de injurias y calumnias de
todo tipo. Al·lâh se dirigió a su querido Mensajero y le dijo: ‘Haz caso omiso
de sus ofensas y encomiéndate a Al·lâh. Al·lâh basta como protector”. (Sura 33
‘los coaligados’: 48).
Siendo musulmanes, es
decir, personas que aspiran a realizarse siguiendo un modelo ético sinigual, no
podemos – ni debemos – actuar de cualquier manera, ni, mucho menos, dejarnos
llevar por nuestros instintos más básicos, pues ello es contrario a las
enseñanzas que decimos seguir y practicar. Nuestra actitud, en sí misma, es – o
debería ser – reflejo de nuestra espiritualidad. El Islam nos ha enseñado que,
en todo momento y en todo lugar, las mismas situaciones que pueden alcanzar un
nivel de dureza y complejidad alto, nos exigen una coherencia ética íntegra,
con la intención, siempre, de alcanzar y realizar la excelencia. ¿Es duro? Sin
duda. Pero esa es nuestra meta y eso es lo que se nos exige.
Al·lâh mismo, aun a
pesar del amor que tenía – y tiene – por su Profeta, en honor a la verdad y
para demostrar el nivel moral de Mujámmad frente a las afrentes que éste
recibía por parte de su propia gente e, incluso, de su propia familia – no lo
olvidemos – citó en el Corán los calificativos negativos que éstos le
proferían, como que era un loco, un embustero, un hechicero, un falsario, un
embaucador, etc.
¿Qué interés merece,
pues, por nuestra parte, gente que no rige su vida por el más mínimo parámetro
ético, y que, además, se gana la vida a base de burlarse y mofarse de los demás
y, además, lo hacen apelando a la libertad de expresión?
Si somos fundamentales
en nuestros propios principios, lo que debemos desear para esta gente – y para
el resto del mundo – es lo mejor, por imperativo coránico mismo. Pues tal y
como dice Al·lâh en el Corán dirigiéndose a su amado Profeta: ‘No te hemos
enviado sino como misericordia para todo el mundo’.
viernes, 27 de febrero de 2015
ISLAMOFOBIA, MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y MOVIMIENTOS ISLAMOIDES
“ISLAMOFOBIA, MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y MOVIMIENTOS ISLAMOIDES”
El imam Vicente Mota (Mansur)
licenciado en ciencias islámicas y experto en teleología islámica.
Madrid, 25-2-2015
Antes
de comenzar sería preciso indicar un asunto importante y que, además, tiene
relación con la profesión que la mayoría de ustedes van a desempeñar. Primero, debemos enmarcarnos en nuestro contexto político y social para concretar nuestro discurso y
nuestras ideas.
La
información o el producto periodístico, es decir, las noticias transmitidas a
través de los medios de comunicación en Europa, más que la búsqueda de un
conocimiento profundo y real de un fenómeno, refleja aquello que,
supuestamente, es de interés y preocupación del mundo occidental respecto, en
este caso concreto, al mundo islámico. Es decir, el producto periodístico
ofrecido por bastantes medios de comunicación, es el resultado de la puesta en
práctica de unas artes que enseñan cuál es el suceso que debe transmitirse y,
sobre todo, el cómo; no con el fin de aproximar el suceso real por medio del
análisis de las partes que conforman el todo del mismo, sino con el fin de
configurar y fortalecer una determinada opinión pública, por muchos y muy
diversos intereses.
Estos
ecos o reflejos son los que configuran el imaginario colectivo que una
población concreta – en este caso la europea – puede tener respecto al Islam. Por
desgracia – y hablando concretamente del fenómeno de la islamofobia –, ese
imaginario que existe en el ciudadano medio respecto a lo que el Islam es, no
es más que un concepto confuso y etéreo, y muy alejado de lo que realmente este
representa.
No
se trata, pues, de encontrarse frente a la disyuntiva de la celeridad –
genética en sí misma – exigida en la cobertura de un suceso y, por otro, el
análisis que, entre otras cosas, precisa de tiempo, estudio y reflexión; algo de
lo que, desafortunadamente, adolece en muchas ocasiones el producto
informativo. No. Debemos percatarnos que existen medios de comunicación –que no
dejan de ser herramientas de empresas y corporaciones – que tienen un perfil
determinado y que, el medio utilizado – ya sea la televisión, la radio o la
prensa –, se presenta como el útil que está al servicio de unos intereses.
Por
lo tanto, el quid de la cuestión no radica en la cobertura de un suceso en
concreto con más o menos acierto analítico, sino de aquello que una empresa
elige para que sea ‘noticia’ y, sobre todo, cómo presentarlo en beneficio de
los intereses que ese medio representa; aunque, en ese propósito, se falte a la
verdad y se manipulen hechos reales.
Démonos
cuenta que la islamofobia – como fenómeno ideológico –, en gran parte, no viene
generada por una relación personal de un individuo respecto a una experiencia negativa
que haya podido tener con los musulmanes o el mundo musulmán, sino que, más
bien, es ese producto periodístico relacionado con lo ‘islámico’ que transmiten
algunos medios de comunicación, el que va configurando ese imaginario que va instalándose
en el subconsciente social.
Por
ello, tal y como indica algunos sociólogos, las agresiones y asesinatos
islamófobos contra individuos de confesión musulmana que se han producido en
sociedades occidentales, vienen, en muchos casos, dados por este producto que
deja su huella en el imaginario colectivo.
Tal
es el caso de lo ocurrido –hace unas semanas en el barrio de Chapell Hill, en
la localidad de Carolina del Norte en EE.UU., con el asesinato a manos de un
terrorista ideológico que acabó con la vida de tres musulmanes miembros de una
misma familia.
Es
cierto que algunos individuos – entre ellos musulmanes – dejan mucho que desear
en cuanto su actitud y sus modales, deviniendo, en algunas ocasiones, los
peores embajadores que el Islam puede tener. Sin embargo, esto es un asunto y,
otro bien diferente, la hipotética experiencia que haya podido generar en una
persona un sentimiento de odio y desprecio tal, como para incitarla a tomar la
decisión de acabar con la vida de otras personas, y que, según le aporta ese
imaginario, considera una amenaza para la sociedad.
SOBRE EL ESTUDIO DEL ISLAM
Si queremos adentrarnos en el estudio de lo
que realmente representa el Islam y su civilización, no debemos olvidar que nos
hallamos ante una antropología distinta, alógena a la occidental; por lo tanto,
tendremos que conocer, a priori, sus presupuestos antropológicos, su modo de
concebir el mundo y sus principios ontológicos.
-
El Islam podría definirse como:
§
un sistema
ético-moral-global cuyos fines se resumen en promover el bien, la justicia y la
virtud, y erradicar la injusticia, el mal y la depravación. Todo aquel que dice
ser musulmán, está obligado a esforzarse –a través de la práctica del Islam–
para purificar su ego, su mente y su espíritu y, así, poder alcanzar la
excelencia (ihsân) en cada uno de estos niveles. Cuando ello hace
–o, por lo menos, lo intenta–, es cuando deviene un siervo (‘abd) de
Dios y un regente (jalîfah) suyo en este mundo.
El
Islam es un sistema ético, pues ostenta una serie de principios, valores y
presupuestos que interaccionan entre sí con el fin de materializar una serie de
fines muy concretos. Estos fines y otras disposiciones vienen recogidos en la
disciplina conocida como ‘la teleología de la jurisprudencia (ŝarî‘ah) islámica’, y son los siguientes:
o
La salvaguarda de la ideología o la creencia de toda
persona.
o
La salvaguarda de la vida humana.
o
La salvaguarda de la dignidad de la persona.
o
La salvaguarda del intelecto.
o
La salvaguarda del capital o la hacienda.
Y
es moral, porque emite juicios de valor conforme a sus disposiciones éticas.
El
Islam busca la educación del individuo para que éste pase a ser un sujeto moral
capaz de un perfeccionamiento ético continuo, cuyo método lo configura está
formado por el sistema de ideas, principios y de actuación que proporciona el
propio Islam en su doctrina teórica y en sus prescripciones.
Y
es global, pues comprende y abarca todas las dimensiones de la vida del ser
humano y no una única esfera. Algo que, desde alguna posición, no se comprende
pues se considera como una intromisión divina a ese albedrío dispuesto en el
ser humano que, supuestamente, goza de libertad.
Si
el Islam enseña esta forma global de concebir la existencia, es por un mero
hecho coherencia ética, ya que esa consciencia y actitud
trascendente en el ser humano debe manifestarse en todas las esferas de su vida,
ya que sería poco ético –valga la redundancia– mantener esa actitud en una
esfera y no en otras.
Así
pues, todo aquel que se dice ser musulmán y se reconoce como tal sometiéndose voluntariamente
a los designios de Dios, es cuando deviene ese regente o califa.
Veamos,
pues, la referencia coránica respecto a este concepto. Dice el Corán: “Y cuando
tu Señor dijo a los ángeles: ‘voy a disponer un regente (jalîfah) en la
Tierra’. Ellos preguntaron: ‘¿Acaso vas a disponer en ella a alguien que la
corrompa y derrame la sangre, siendo que nosotros te glorificamos y proclamamos
tu santidad?’. Entonces, Al·lâh respondió: ‘Yo sé lo que vosotros no sabéis”.
(2: 30).
Ahora
bien, no estamos hablando de un individuo político, sino un ser obligado a dar
respuesta a su propia consciencia ética y, con ello, adoptar una actitud moral,
–que no puritana, como se podría entender– consecuente y coherente consigo
mismo y, por consiguiente, con el resto de sus congéneres humanos.
Ese
jalifa, pues, es un regente portador de unos valores que debe llevar a la
práctica para devenir, realmente, un regente de Dios, pero, sobre todo, debe
dar a conocer dichos valores dándoles corporeidad a través de su obra y su
actitud.
Como
hemos dicho, esa actitud ética a la que el Islam invita al ser humano, es
voluntaria y, nunca, puede ser exigida a nadie. El Islam no permite ningún tipo
de coerción en materia de pensamiento o de confesión, tal y como dice el Corán:
“No hay coacción en materia de dîn”. (2: 256). El término dîn no
queda restringido a lo que, desde la cultura occidental se entiende como
religión, sino que abarca otra serie de conceptos: como la ideología, el modo
de vida de una persona, su pensamiento, etc.
Tampoco
existe argumentación legítima alguna que sostenga aquella perversa falacia que
afirma que un hipotético advenimiento de cualquier gobierno islámico, supondría
la instauración de un régimen totalitario que impondría a todo el mundo la
conversión al Islam o, de lo contrario, su expulsión o su ejecución. Todo,
claro está, bajo la batuta abominable de la ŝarî‘ah, tal y como se suele
afirmar.
Aparte
de la aclaración, debemos decir que los fundamentos jurídicos y legislativos
del Islam no han establecido un régimen político único y estandarizado de
obligada instauración en todo momento y lugar. Lo
que existe y que sí es de obligado cumplimiento, es la instauración y la
protección de unos principios universales que, incluso, el musulmán, debe
defender y apoyar aunque estén amparados por instituciones que no sean
islámicas o personas que practiquen alguna otra confesión religiosa diferente
al Islam o, simplemente, no profesen ninguna.
QUÉ ES LA ŜARΑAH
La
ŝarî‘ah constituye los principios y valores generales apuntados en la
Revelación del texto coránico junto a la interpretación que el Profeta hacía
del mismo y la práctica que se seguía de ello. Estas líneas generales tienen un
carácter inmutable e inapelable. Estos principios y valores generales vienen
enmarcados en las siguientes manifestaciones:
§ La ética
§ La moral
§ La
espiritualidad
Ciertamente,
es irrisorio – por no decir vergonzoso e indignante – el concepto que muchos
periodistas e intelectuales occidentales tienen respecto a lo que realmente es la
ŝarî‘ah, exponiéndola como el sistema jurídico-político por el que se
rigen los musulmanes de todo tiempo y lugar, y que, por imperativo divino, todo
el mundo – musulmán o no – debe aplicar y/o se le debe aplicar. Los musulmanes
vendrían a ser, pues, una suerte de verdugos al servicio de la implantación de
este sistema utilizando para ello la violencia y la fuerza sin contemplación ni
miramiento alguno.
Y,
en cuanto al concepto de la ŝarî‘ah, quisiera presentarles un argumento
fehaciente que tira por tierra ese concepto tan absurdo que existe en torno a
este término. Por muy increíble que les pueda parecer, no existen libros de ŝarî‘ah.
Les comento esto pues cuando cierta gente habla sobre la ŝarî‘ah, uno
puede llegar a pensar que ésta se comprende en una obra de ciertos volúmenes –
a modo de una enciclopedia Larousse – y que, vendría a ser, aquel ente jurídico
monolítico que debe ser aplicado a toda cost
.
La
ŝarî‘ah comprende ese sistema global que busca la implantación, a través
de unas estructuras dispuestas por la propia sociedad, de principios de común
denominador a la disposición moral del ser humano, como la justicia, la
igualdad, la equidad, y la erradicación de la injusticia, la depravación y el
vicio. En definitiva, una sociedad regida en base a los principios indefectibles
de la teleología que preconiza y defiende el Islam.
Por
lo tanto, el Islam no busca la instauración de un califato ni, de tan siquiera,
un régimen político, sino la educación y la formación de un individuo ético. Por ello, el ser humano, en sí mismo, es lo
fundamental, el sujeto trascendente; y lo contingente, es aquellos sistemas políticos
y sociales que el colectivo humano elija para materializar y realizar esos
fines. Y, eso, concretamente, es lo que nos transmite la esencia del mensaje
del Islam y la sunna del profeta Mujámmad – la paz y las bendiciones sean con él
– como maestro, guía y educador espiritual.
QUÉ SON ESTOS INDIVIDUOS
Créanme,
que no hay nadie en el mundo más interesado que los propios musulmanes por
saber quiénes son estos salvajes y energúmenos y, sobre todo, quiénes están
orquestando este circo de la sinrazón y la demencia.
Lo
que sí podemos decir, es que nos encontramos frente un grupúsculo de bárbaros y
mercenarios que se dicen musulmanes, pero que sus obras les alienan de aquello a
lo que dicen pertenecer e, incluso, defender.
Algunos
podrían pensar que nos encontramos ante un fenómeno de teología política, es
decir, ante un movimiento que desea imponer su religión y politizarla
imponiendo un califato semejante, como vilmente predican, al que en su día
instauró el propio profeta del Islam y, consecuentemente, gozoso de una
legitimidad prácticamente divina.
Sin
embargo, nos encontramos ante un fenómeno de ideología totalitaria, pues, por
muchos estandartes que puedan ondear con el lema más sagrado del Islam, sus
actos les sitúan en una posición antagónica respecto a lo que realmente éste estipula
y representa.
Son tan ridículos, que a pesar de su puritanismo
y de su supuesto aferro y literalidad a los textos del Islam, contradicen incluso
sus propios postulados. Algo que denota, de manera fehaciente, los oscuros móviles
por los que se mueven y actúan. Un ejemplo muy sencillo y palpable, lo
encontramos en esas banderas que se han diseñado con el lema de la unicidad de
Al·lâh y el profetismo de nuestro amado Mujámmad: ‘lâ ilâha il·lâ Al·lâh –
Muhammad rasûl Al·lâh’ (لا إله إلا الله – محمد رسول الله).
Lo comento, porque existe un jadiz fidedigno
transmitido por el imam Albujârî donde el profeta Mujámmad dijo: “Me he
procurado un anillo de plata y he grabado en él ‘Mujámmad es el mensajero de
Al·lâh’. Por ello, que nadie grabe algo como lo que yo he grabado”. Y
aunque pudiese existir alguna que otra interpretación sobre este texto, lo que sí
es irrefutable es que, por interpretaciones y hermenéuticas mucho más
discutibles – incluso la mayoría de ellas sin ningún tipo de base –, esta gente
legitima el asesinato y el derrame de sangre gratuito y bárbaro. Algo que, sin
duda, responde a su supina ignorancia y su descomunal soberbia y arrogancia.
Estos
individuos, como he dicho, pretenden venderse ante el resto del mundo – musulmanes
y no musulmanes – como un grupo legitimado por la autoridad divina, última e
indiscutible, para conformar – aun truncando los principios más fundamentales
del Islam – una determinada comunidad político-militar dotada de la
consistencia y la unidad suficientes para hacer frente a enemigos internos y
externos.
Ya que nos encontramos en un espacio de erudición
que exige de nosotros presupuestos académicos con propiedad y rigor, debemos
otorgar a éste – y otros fenómenos similares – una nomenclatura que se ajuste a
lo que realmente son y no a lo que ellos predican ser.
Yo, personalmente, considero estas corrientes fanáticas
y violentas que actúan impíamente en nombre de una religión que siguen más de
mil trescientos millones de personas en el mundo, como:
“MOVIMIENTOS RADICALES ISLAMOIDES”.
Es
decir, grupos intransigentes – desde esa acepción de la RAE del concepto
‘radical’ – que, aunque dicen pertenecer o actuar conforme a unos postulados
islámicos fidedignos, no dejan de ser sino un aberrante esperpento del que, los
propios musulmanes, sentimos animadversión. Y que, además, no dejan de ser un ente maléfico que por ese sufijo 'oide' únicamente representan un tétrico y carnavalesco folclorismo que no atiende a ningún tipo de mínimo rigor islámico.
LA CONSTITUCIÓN DE MEDINA
No vamos a detallar todo lo que hizo
el profeta Mujámmad cuando llegó a la ciudad de Medina, donde se conoce y
reconoce la primera instauración de un gobierno-estado regido por el Islam. Pero
si quisiera exponerles un hecho destacado a nivel político que realizó el Profeta
como gobernante – o califa si se quiere utilizar ese término – cuando llegó a
la ciudad de que le acogió. Uno de las iniciativas que llevó a cabo el Profeta su
arribada, fue impulsar un pacto político con todas las personas que vivían en
Medina y en su periferia. Este pacto fue conocido a posteriori como la
‘constitución de Medina’.
Si me lo permiten, quisiera leerles
un apartado de este pacto para que, así, conozcan de primera mano un argumento
histórico y fehaciente de lo que representó realmente la ciudad-estado de
Medina y el papel del profeta del Islam como político.
También lo hago para demostrar a
aquellas personas ignorantes y/o interesadas, que suelen opinar falazmente,
afirmando que en el momento en que Mujámmad llegó a Medina y tomó el poder,
aprovechó su posición de fuerza y autoridad para acabar con las otras
comunidades minoritarias, como por ejemplo, las pequeñas tribus judías que
vivían en Medina y en lugares colindantes a ésta.
Esto, como vamos a demostrar, es
totalmente falso. Además, debemos recalcar, que los únicos conflictos que se
dieron entre los musulmanes como comunidad y algunas tribus judías, se debieron
a asuntos meramente políticos y no religiosos.
o
Artículos del 25 al 35 [sintetizado] – Las tribus
judías de los Banû ‘Auf, los Banû Annaÿÿâr, los Banû Alhâriz, los Banû
Sa‘îdah, los Banû Ÿasm, los Banû Ta’labah, los Banû Alaus, los Banû Yâfanah, sus
aliados, sus clientes comerciales y sus propias personas, conforman una única
comunidad (ummah) junto con los creyentes musulmanes. Los judíos tienen
su religión y los musulmanes la suya, [y a nadie se le pedirá cuentas] a excepción
de quien obre con injusticia o cometa una transgresión.
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