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miércoles, 5 de abril de 2017

SOBRE LA POLIGAMIA

El tema de la poligamia puede resultar escabroso e inconcebible para algunas personas. Sin embargo, esto ocurre cuando se analiza éste u otro asunto desde una cultura que desconoce este tema o, como suele suceder en la mayoría de las ocasiones, cuando se intenta realizar un análisis objetivo con unas lentes manchadas de prejuicios concebidos desde la ignorancia o la animadversión hacia otra fe, ideología o cultura.
    Primeramente ha de decirse, que la poligamia no es un precepto religioso, sino una licencia que Dios ha otorgado al varón – en beneficio de su sociedad – y de la que puede hacer uso siempre que respete y tenga en cuenta una serie de requisitos y condiciones.
   Hay mucha gente que, ignorantemente, piensa que el musulmán puede contraer matrimonio con un número ilimitado de mujeres y, así, poder conformar el famoso y conocido harén árabe, repleto de mujeres en régimen seudo-esclavista, preparadas y dispuestas en todo momento para satisfacer y realizar todas las ocurrencias y fantasías sexuales que al marido le venga en gana. Y aunque la idea no esté tan pervertida en algunas personas, lo cierto es que en la práctica y en la mayoría de las ocasiones, únicamente se habla de la poligamia desde una perspectiva sexual, eludiendo el analizar los múltiples y beneficiosos fines para los cuales, Dios, ha instaurado y dispuesto la poligamia, como ya lo hizo anteriormente en las Escrituras reveladas a los judíos y, por extensión, a los cristianos (1)

   Sin embargo, poco se sabe que, cuando el musulmán desea contraer matrimonio con mujeres incluso de otra religión, el Corán hace referencia explícita a que ello se haga para formar una familia y no por otros fines. Dice el Corán a este respecto: "(Os es lícito el matrimonio con) las mujeres creyentes y honestas de quienes, anteriormente a vosotros, han recibido la Escritura (2) siempre que las deis la dote tomándolas en matrimonio, no como fornicadores o como amantes. (3)
   Cuando se habla o se expone el tema de la poligamia por parte de personas ajenas al Islam, se suele obviar textos de radical importancia respecto al mismo que, entre otras cosas, explicitan de manera muy evidente la ignorancia que impera respecto a éste y otros temas relacionados con el Islam. Es más, en cuantiosas ocasiones se sacan aleyas de su contexto para dar una imagen irreal de la verdadera esencia de las cosas, bien por la ignorancia anteriormente citada o por fines interesados de poca catadura moral, por no decir nula. Por ello, analicemos y veamos los textos del Corán referentes a la poligamia, su instauración y su puesta en práctica.
Fijémonos en cómo comienza el contexto en el que viene citada la poligamia. Dice Dios en el Corán: "Dad a los huérfanos los bienes que les pertenecen. No sustituyáis lo malo por lo bueno. No consumáis su hacienda agregándola a la vuestra. Sería un gran pecado. * Y si no teméis no ser equitativos con los huérfanos, entonces, casaos con las mujeres que os gusten: dos, tres o cuatro. Pero si teméis no obrar con justicia, entonces (casaos) con una sola".(4)
   En la sociedad árabe preislámica, los hombres adinerados y con buena posición social, solían contraer matrimonio con todas las mujeres que les placían. Sin embargo, a pesar de las muchas manifestaciones inmorales que se daban en dicha sociedad, encontramos valores y actos dignos de mencionar. Entre ellos, el hecho de tratar justamente y responsabilizarse de los huérfanos y de su respectiva hacienda. Si un hombre tenía bajo su tutoría alguno o varios huérfanos, administraba de la mejor manera su dinero y no tomaba nada de esta hacienda para su uso personal. Sin embargo, cuando un varón contraía matrimonio con muchas mujeres – a veces hasta con más de diez – y los medios económicos escaseaban para poder mantenerlas y darlas el sustento que éstas precisaban en su vida diaria, era entonces cuando estos hombres tomaban y cogían parte de los bienes del huérfano que pudiera estar bajo su cargo y custodia para solventar las cargas que le suponía tener tantas mujeres. Dada esta situación, Dios reveló la aleya que acabamos de mencionar: "Y si no teméis no ser equitativos con los huérfanos"… a causa de vuestras desmesuras conyugales que os abocan a que quitéis a los huérfanos que están bajo vuestra tutela parte de su hacienda – lo que en sí mismo es una injusticia… "entonces, casaos con las mujeres que os gusten: dos, tres o cuatro. Pero, si teméis no obrar con justicia,…" respecto a vuestra obligación contraída para con los huérfanos y la custodia de sus bienes, "entonces (casaos) con una sola" (5).
     Además, tal y como citan los ulemas, esta aleya no sólo hace referencia al trato justo para con los huérfanos, sino también al hecho de tratar a las esposas por igual y con justicia. Ésta, es una de las obligaciones del hombre para con la mujer en el matrimonio, ya sea monógamo o polígamo.
   Otro aspecto muy importante y que se suele obviar igualmente, es el hecho de que la mujer, como parte del contrato vinculante, puede condicionar a su futuro marido en el contrato matrimonial, el hecho de que éste no contraiga matrimonio con otra mujer. Y, si una vez acordado el contrato y el casamiento el hombre se casara con otra mujer, se declararía la nulidad del matrimonio de manera automática.




(1) Como cuando – a modo de ejemplo – se suele decir en términos sociológicos, que en muchos países – entre ellos los de tradición islámica –, el porcentaje de natalidad es muy alto, debido a que los hijos, con su contribución económica, son un medio con el que sufragar y hacer frente a las cargas económicas familiares. Es decir, que la gente en estos países, únicamente tiene un montón de hijos por principios de mera subsistencia material, obviando por completo los valores humanos y espirituales que, en estas sociedades, supone el hecho de conformar una familia numerosa, como el hecho de dar al mundo una descendencia de seres humanos portadora de valores y principios nobles.
(2) Es decir, los judíos y los cristianos.
(3) Sura 5 "La mesa servida": 5.
(4) Sura 4 "Las mujeres": 2 - 3.
(5) Ibíd.

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